EL TRABAJO EN BODEGA

EMBOTELLADO

Fue en Haut-Brion, en el siglo XVIII, donde empezó a utilizarse por primera vez la técnica del embotellado en los vinos de Burdeos. Su puesta en práctica fue posible gracias a la utilización del tapón de corcho que permite la estanqueidad de la botella, técnica aparentemente originaria de Portugal.

Hasta finales del siglo XIX, las botellas se realizaban artesanalmente soplando el cristal. Las botellas así obtenidas eran alargadas y con una forma un tanto imprecisa.















La personalización de las botellas hoy en día es muy grande. Un ejemplo claro es una bodega como Château Haut-Brion que reproduce fielmente en sus botellas un escudo que identifica sin lugar a dudas su procedencia.








La fecha del embotellado no se fija al azar ni éste se realiza sistemáticamente cada año en la misma época. Cada año se estudia cuál es la fecha más adecuada, en función de la estructura del vino y sobre todo en función de su evolución a lo largo del proceso de envejecimiento en barrica. La fecha puede variar hasta más de seis meses entre un año y otro.

Hoy en día los avances técnicos permiten realizar el embotellado en instalaciones que no sólo respetan todas las cualidades del vino sino también las condiciones de higiene y seguridad que el consumidor tiene derecho a exigir.

El vino es embotellado en botellas de distintas capacidades según las instrucciones de nuestros clientes comercializadores y de los distribuidores en el extranjero.

Las distintas botellas, de menor a mayor capacidad son:

  • la media botella de 37,5 cl,

  • la botella de 75 cl,

  • Magnum de 1,5 l,

  • Doble Magnum de 3 l,

  • Jéroboam de 5 l,

  • Impériale de 6 l,

  • Salmanazar de 9 l.



Este tipo de botella se utiliza muy poco y únicamente en grandes cosechas para pedidos especiales.