CATA DE PEDRO BALLESTEROS A LA AŅADA 2011 DE BURDEOS


noticias del vino

El año pasado tuve la oportunidad de contarles mis impresiones sobre la mayor parte de los mejores vinos de Burdeos en la añada 2010. Mi artículo intentaba reflejar el gozo que catar tales vinos me produjo. Muchos de ellos son pilares de referencia sobre lo que es un vino fino, y van a continuar siéndolo por muchos años. Este año me toca lidiar con la añada 2011, de tintos definitivamente menos gozosos, que nos sirven para amar aún más los 2010. Pero añada interesante, tan bordelesa ella. Y con una gloriosa excepción, que me apresuro a compartir: los vinos dulces de Sauternes y Barsac son magníficos, los mejores del siglo después del mítico 2001.

 

La climatología en 2011 fue extraña y desigual por zonas, con las características comunes de una primavera que favoreció la floración temprana, un verano fresco y húmedo y un mes de septiembre alternando sol con lluvias y granizos localizados. La podredumbre hizo su agosto en septiembre, sobre uvas que en muchos casos no estaban maduras. Esta añada hubiera sido mala hace 30 años, pero las capacidades técnicas de los mejores bordeleses compensaron en parte la racanería de la naturaleza. 

 

Lo peor de la añada fue su mercado. Hay que decir que los 2011 de Burdeos hubieran siempre tenido problemas de comercialización. Los productores habían subido los precios de un modo increíble en 2009 y 2010, y el mercado no hubiera podido asumir esos precios y volúmenes (altos) de producción una añada más. De hecho bastantes 2010 no han logrado revalorizarse en el mercado con respecto a sus precios de salida, a pesar de su insuperable calidad. 

 

Salió pequeñito 2011 para los tintos. Recuerdo los comentarios que se hacían en las 'primeurs', que si eran mejor de lo esperado, que si muy clásicos… La realidad es que los vinos eran menores, y sus precios habrían tenido que reflejar su categoría. 

 

Grave error en los precios.

Pero se cometió un error colectivo que tuvo y tendrá consecuencias importantes en el sistema de venta 'en primeur' de los burdeos: los productores bajaron sus precios en comparación con 2009 y 2010, sí, pero los dejaron a niveles superiores a los de 2008, una añada manifiestamente mejor. El mercado reaccionó muy negativamente. Se compró mucho menos. Bastantes negociantes que se sintieron obligados a comprar se encontraron con 'stocks' de imposible salida. De hecho, hoy por hoy es fácil encontrar 2011 a precios muy inferiores a los de salida. Honradamente, pienso que esos vinos valdrán aún menos con el tiempo. 

 

Pero no hago este artículo para aconsejar sobre inversiones en vino, sino para compartir mi opinión sobre vinos que se beben. En general, los más reputados tintos bordeleses del 2011 son vinos más ligeros que los de las añadas anteriores, lo que a veces se agradece. A menudo, los vinos muestran un perfil angular, rugoso, de poco encanto, que no creo que se vaya a suavizar con el tiempo. Los mejores vinos son estupendos, alguno incluso grandes, pero el rango de calidades es más amplio. Hay que tener cuidado y a menudo conviene seguir el aforismo de beber los vinos grandes en añadas pequeñas. 

 

Los vinos blancos dulces son deliciosamente complejos, magníficamente equilibrados, increíblemente largos. 2011 es una gran añada para estos vinos. 

Doy mis notas de cata por zona y orden de preferencia. Hice la cata a ciegas de todos los vinos excepto aquellos en que indico lo contrario. 

 

GRAVES.

Château Haut-Brion (a etiqueta vista). Una joya preciosista en nariz, delicado en un conjunto frutal sin ninguna disonancia verde o sobremadura, con esos toques florales que tan a menudo tiene Haut-Brion. En boca es de masa esbelta, sin exhibiciones de concentración, mágico en su elegancia. Puede parecer incluso frágil en su paso de boca, pero su firme y memorable posgusto muestra su gran solidez. Uno de los tres vinos tintos del año para mí. 93/100.

Château La Mission Haut-Brion . De medio cuerpo, muy clásico, más en elegancia que en poder. Gozoso para la cata a ciegas por lo bien definido que está. 90/100.

Château Smith-Haut-Laffite . Sólidamente construido, con un refuerzo hábil de la crianza en barricas. De fruto expresivo y mucha especia, un poquito facilón pero de indudable calidad. Persistente. 90/100.

Château Bouscaut . Marcado por las notas de bayas negras en nariz, con una puntita verde que encuentro agradable. Sostenido por buenas dosis de barrica, el vino es denso, con mucho extracto y notable ambición. 89/100.

Domaine de Chevalier . Vino de suavidades, aterciopelado, con la densidad justa para un paso amable, casi encantador, de boca. No es muy complejo, pero sí placentero. 88/100.

Château de Fieuzal . Los tostados de la tonelería dominan la nariz. En boca es limpio aunque un poquito artificioso, con una concentración que no parece del todo equilibrada. ¡Pero el vino es bueno, que conste! 86/100.

Château Olivier . Ejemplo de vino bien hecho, que no busca excesos y muestra el carácter de una pequeña añada. Recomendable. 86/100.

Château Carbonnieux . Se muestra ya un tanto evolucionado. Fresco en boca, no muy consistente, con alguna pirazina y un final dominado por las maderas. 84/100.

Château Malartic-Lagravière . Un poquito avejentado para su tierna edad. Sabroso y denso en ataque de boca, pero acaba con algún achaque. 83/100.

Château Haut-Bailly . Me pareció sobrehecho, con exceso de roble para sus carnes poco desarrolladas, angulares. Limpio. 83/100.

 

HAUT-MÉDOC.

Château Cantemerle . Un poco cerrado en nariz, se abre poco a poco en fruto de baya roja bien definido. En boca es elegante, muy medocano en su austeridad, de bella definición. 88/100.

Château La Lagune . Concentrado, dando incluso una impresión de sobre-extracción. En el paso de boca se hace más amable, y termina abierto pero no muy largo. 86/100.

Château de Camensac . Discreto en nariz, se hace expresivo en boca, con un estilo muy clásico, retenido pero atractivo. 86/100.

Château Belgrave . Le faltan carnes para domeñar el roble. Se le aprecia algo de fruto, pero es muy austero, seco. Como los burdeos de hace 30 años. 85/100 .

 

MARGAUX.

Château Rauzan-Ségla . Discreto en nariz, en boca se hace uno de los arquetipos de lo mejor del 2011 :de viva acidez y fruto austero, se desarrolla en boca con elegancia señorial, con una textura dura pero noble, prometiendo una bella evolución en los próximos 15 años. 91/100.

Château Margaux (a etiqueta vista). De densidad bien mesurada, con una textura granada y un fino equilibrio, muestra una pureza de fruto que sólo puede venir de una selección cuidada. Final muy expresivo . 91/100.

Château Brane-Cantenac . Huele a ambición, con mucho roble y fruto intenso de cassis. Voluminoso en boca, con taninos abundantes y redondeados, aterciopela el paladar. Abierto y goloso al final. Vino muy trabajado para gustar. 90/100.

Château Prieuré-Lichine . Un año más, esta propiedad muestra su camino ascendente hacia el Olimpo de los mejores. De un bello clasicismo, elegante y equilibrado en boca, es de recuerdo un tanto breve, como se corresponde a la añada. Vino más estético que complejo, encomiable en 2011. 90/100.

Château Rauzan-Gassies . Uno de los vinos más jugosos del Médoc en esta añada. No creo que sea de gran guarda, pero es muy agradable a beber ahora, con una textura sensual y un bello final persistente. 90/100.

Château Cantenac-Brown . Neto y bien definido de aromas, enseña con bella ingenuidad el carácter frío de la añada. Sus ligeros toques verdes son gustosos y el vino se goza en su frescura. Buen arquetipo. 89/100.

Château Lascombes . De tensa estructura y mucho grano, con un aporte tánico del roble que se debe digerir. El fruto es maduro y expresivo y la acidez le da un paso de boca ágil. Al final uno se queda con la impresión de un vino muy bueno, que ha sido trabajado con maestría. 89/100.

Château Dauzac . Vino de equilibrios y expresiones graciosas, que los amantes del burdeos clásico apreciarán. 87/100.

Château d'Issan . Es vino con carnes prietas y fruto intenso, que pasa con prestancia y alegría, aunque muestra alguna fatiga precoz en el final de boca. A disfrutar como si un vino más pequeño fuera. 87/100.

Château Desmirail . Un burdeos que busca inspiración en el Nuevo Mundo, con fruto inmediato, taninos blandos y muchos tostados del roble. Indudablemente bien hecho, quizás un pelín banal. 86/100.

Château du Tertre . Otro vino que denota aporte excesivo de la madera. En el paladar se hace abierto y limpio, con volumen y densidad realzados por buena frescura, pero el conjunto se ve un poco linear, falto de gracia. 86/100.

Château Boyd-Cantenac . Un poquito pirazínico, cantando el pimiento verde. Fresco y afrutado en boca, se disfruta como vino menor de lo que debiera ser. 85/100.

Château Durfort-Vivens . Dominado por la madera. Es serio y vivo en paso de boca, pero se muestra insuficiente para absorber tanta leña. 85/100.

Château Giscours . Muestra alguna evolución, anormal para un vino tan joven. Lleno, con mucho tanino del roble y fruto maduro. Final abierto. 85/100.

Château Marquis de Terme . Alguna nota herbácea aparece en nariz, por debajo de un manto leñoso un tanto excesivo. En boca muestra más la ambición de sus hacedores que la bondad de la naturaleza. Muy extraído, reconcentrado pero sin mucha gracia. 85/100.

Château Palmer . Uno de los mayores chascos de la añada, o al menos de esta cata para este catador. Denso y granado, sí, pero sin la finura legendaria de Palmer, con un final un poco secante, como de vino con más leña que fruto. 85/100.

Château Pouget . No le encontré el perfil aromático del vino fino que debe ser. Poca definición de fruto, mucho roble, concentrado pero sin mucha clase. 84/100.

 

SAINT -ESTÈPHE.

Château Montrose . El vino más complejo de la denominación, muy vestido de robles, pero no disfrazado, que el fruto se muestra bien. La madurez es la justa, y el vino se hace grande en el paso de boca. No es para nada un vino menor, como algunos otros. 90/100.

Château Lafon-Rochet . Uno de los vinos que mejor muestran un terruño de clase. Sinmuchos artificios leñeros, se le adivina la frescura del clima que lo hizo y la clase de sus viñas, que le dan materia apretada que se hace jugosa por la viva acidez. El final de boca es estiloso. 89/100.

Château Cos d'Estournel . Huele a búsqueda desesperada de materia, con maderas bien tostadas y frutos como muy maduros. En boca es de carnes muy prietas y taninos un poco aristosos, aromáticarece como si el hacedor no hubiera querido aceptar la naturaleza fresca y ligera de la añada. Es buen vino, que conste. 87/100.

Château Cos-Labory . Confiesa un cierto verdor, manteniendo una expresión abierta y buena consistencia. Se va arriba al final, como un toro bravo. 86/100.

Château Calon -Ségur . Discreto de aromas, limpio en sus tonos de bayas negras y ahumados del roble. Es vino de medio cuerpo y de recuerdo efímero, bueno en lo absoluto, un poco decepcionante en relación a su precio. 85/100.

 

SAINT-JULIEN.

Château Léoville-Las Cases . Aúna vivacidad y concentración, ofreciendo una profundidad de expresión rara en esta añada. Muy alegre, se goza ahora y seguro que mejorará en los próximos años. 92/100.

Château Saint-Pierre . De bella solidez, tiene firmeza y sapidez. Se muestra muy lleno al ataque de boca, para abrirse con gracia y clase. Muy bien. 91/100.

Château Gruaud-Larose . Abundante fruto, carnes generosas y mucha madera. Canta su naturaleza de bordelés post-moderno, de vino poderoso sin mucha sutilidad. En formato de gran calidad, se entiende. 90/100.

Château Beychevelle . Equilibrado, abierto, amable al paso de boca, se crece en un final bastante persistente. No creo que sea vino de gran guarda, pero se disfruta bien ahora. 89/100.

Château Léoville-Poyferré . Marcado por notas de tostados y especia. Lleno, bien estructurado, el vino se hace sabroso. Tiene su encanto, pero queda un poquito corto de complejidad. 89/100.

Château Langoa-Barton . Tiene esas notas que los ingleses llaman polvorientas, como de talco, sobre un fruto fresco. En boca es ágil y abierto, con un final muy fino, aunque sutil. 88/100.

Château Léoville-Barton . Estilo discreto, abriéndose con parsimonia en toques especiados, de moras y otras bayas. No muestra corpulencia sino suavidad y finura. 88/100.

Château Branaire-Ducru . Discreto, con esos toques de cassis que se iban haciendo raros entre los grandes medocanos. Angular en burdeos de los de antes, limpio y abierto, pide que se le espere unos años. 88/100.

Château d'Armailhac . Con muchas notas de la barrica y alguna nota pimentada, anuncia concentración, que confirma mostrándose voluminoso en boca, aunque un tanto breve. Deja una impresión más que correcta, pero un poco artificiosa, de vino hecho en bodega más que en viñedo. 87/100.

Château Lagrange . Un tanto tímido, más especiado que frutal en nariz. De chispeante acidez y expresión abierta, no es muy complejo. 85/100.

 

PAUILLAC.

Château Pontet-Canet . De aristocrática discreción y matemática precisión en nariz. Se expresa en vino grande, de menos a más, con ataque suave y paso de boca lleno, casi corpulento, pero muy redondo. El final es precioso, complejo y amplio. Esta gente hace grandes vinos en cualquier añada. 94/100.

Château Lafite-Rothschild (a etiqueta vista). Recuerda en su finura algunas añadas de los 80, como el 85. Lejos de la generosa frutosidad y la imponente arquitectura de las añadas precedentes, este vino es un lafite delicado, más de trazos que de colores, vino de estetistas más que fundamentalistas. 93/100.

Château Pichon-Baron . Canta su alma de Pauillac desde que se aplica la nariz. Con notas de cassis, bayas rojas, algún pimiento verde y un toque de savia. En boca se hace duro, de taninos todavía angulares pero nobles, con profundidad de expresión y un final largo. No recomendaría beber este vino hasta al menos dentro de cuatro años. 89/100.

Château Pichon-Comtesse . Un cabernet de libro de texto, cuya expresión se refuerza bien por un sabio uso de la crianza en barricas. De seria estructura, te cuenta que es vino de clase, y termina con parsimonia señorial. Las evidencias de ciertos verdores no le quitan su mérito en esta añada. 89/100.

Château Lynch-Moussas . De notable intensidad aromática, muy realzado por las maderas, se presenta en boca con bella frescura y textura redonda, en un estilo de gran clasicismo, muy demostrativo de su terruño y su añada. Tiene gordura de vino grande. 88/100.

Château Batailley . No muy intenso, enseña su crianza en roble y se muestra afrutado y sabroso, fresco y directo, aunque no muy complejo. 87/100.

Château Grand-Puy-Lacoste . Aromas frutales entre los que asoman las pirazinas anunciadoras de año húmedo. En boca el vino es redondo, con taninos más suaves de lo esperable y un equilibrio conseguido. Final persistente, con clase. 87/100.

Château Lynch-Bages . Discreto de aromas y no muy cargado de carnes, es atípico, mucho más estético que estructurado. Tiene su encanto, pero está bastante lejos del estilo de esta casa. 87/100.

Château Mouton-Rothschild (a etiqueta vista). A pesar de unos tonos especiados y tostados del roble que dominan, el vino enseña fruto delicado en nariz. En boca es sorprendentemente cálido, con una puntita alcohólica, pero abierto y pulido en su expresión. Termina dejando la impresión de un buen vino, no la de un premier cru classé. 87/100.

Château Clerc-Milon . Muy pauillac en nariz, con notas intensas de cassis y algún toque como de regaliz. Es vino de trago franco, que se disfruta sin grandes complicaciones. 86/100.

Château Croizet-Bages . Tiene su puntito verde en nariz, y no muestra una gran intensidad olfativa. En boca ataca con volumen para vaciarse rápidamente, en un modo limpio, clásico, agradable. 86/100.

Château Grand-Puy-Ducasse . Mucha madera, y ya enseña un poco de avejentamiento. De clásica austeridad expresiva, con una acidez notable y un fruto discreto, se bebe con aprecio. 86/100.

Château Haut-Batailley . Pauillac de libro en nariz, con cassis y algún toque pimentado y tostados del roble. Es vino intenso y amplio de expresión, a pesar de su notable acidez, pero termina de modo simple, un poquito falto de naturalidad. 86/100.

Château Duhart -Milon . Canta las humedades y los fríos de la añada en sus notas de pimiento verde, hierbas y fruto no del todo maduro. Pero es de esos vinos que dan sed cuando se beben, muy limpito y noblemente construido. 85/100.

Château Pedesclaux . Limpio, típico en sus aromas de cassis y barrica. Tirando a flaco, es limpio y honesto, más que correcto. 85/100.

 

SAINT-ÉMILION.

Château Dassault . Se le siente la ambición de sus hacedores, la selección rigurosa, la obsesión por el detalle. A un gran nivel cualitativo, tiene todavía que integrar sus leñas y amansar sus taninos, pero es ya uno de los mejores. Quizás le puedo criticar que todo ese esfuerzo es evidente, que al vino le falta naturalidad, pero esto son elucubraciones a posteriori. 92/100.

Château Trotte-Vieille . Parece de añada más cálida, tanto sus aromas frutales son maduros. Muestra su ambiciosa crianza un poco excesivamente, pero esto es mal de juventud que desaparecerá. En boca es finamente granado y complejo, manteniendo una adorable frescura. Es uno de los mejores de esta añada, sin duda. 92/100.

Château Cheval Blanc (etiqueta vista). Asombra por lo discreto que es y por la inteligente decisión de sus hacedores de buscar la finura más que el poder. Es vino de bello equilibrio y de extraña complejidad, respaldada por algunas notas vegetales genuinas. 92/100.

Château Belair-Morange . Estupendamente conseguido, con un fruto muy bonito y bien tramado. Expresivo y placentero, gordito y vivaz, quizás no sea muy complejo, pero es gozoso. 91/100.

Clos des Jacobins . Vino de abundancia de fruto y materia, sabroso y bien formado, de atractivo inmediato y universal, redondo. Muy comercial en el mejor sentido de la palabra. 91/100.

Château Troplong-Mondot . En gran vino, privilegiando el equilibrio sobre la concentración, la elegancia clásica sobre la intensidad. Se goza con parsimonia alegre. Tiene un bemol, que el alcohol sobresale en boca al final, destruyendo una parte de lo conseguido antes. 91/100.

Château La Fleur . De ataque muy en el buen merlot, de moras y anisados, con mucha influencia de la crianza. Firmemente construido, pasa por el paladar con solidez y dejando un fruto sin asomo de verdores. Largo. 90/100.

Château Angelus (etiqueta vista). Vino negro de tinta china, en nariz impresionante de maderas y frutos negros como siempre, en boca imponente, impresionante y, en mi opinión, corto de finura y equilibrio. Vino más de cata que de mesa. 89/100.

Château Corbin . De indudable calidad, peca de cierta flojedad de carnes para la mucha madera que lleva. Es por lo demás de prestación amable y pulida. 87/100.

Château Grand Corbin . Muy bien hecho, probablemente a partir de unas uvas que no eran ideales. Tiene volumen y prestancia al ataque, pero muestra en mitad de boca su falta de fondo. Es redondo y de recuerdo amplio. 87/100.

Château Fouries-Soudard . Imagen de su añada, es vino de fresca acidez, fruto limpio, densidad justita y algún toque vegetal más gracioso que negativo. 86/100.

Château Figeac . Este es un resultado duro para mí, que tanto amo y sigo esta casa. Pero el vino se mostraba incapaz de domeñar el roble, ciertamente con complejidad y finura pero pequeño frente a su propia crianza. Lo mejor es el final, que hace esperar que irá hacia arriba en los próximos años. 86/100.

Château Canon-La Gaffelière . Pasado de roble, queda un tanto artificial, a pesar que se siente un buen fruto debajo. 85/100.

Château Fonroque . Se le ve en buen vino de otra categoría, con su escasa corpulencia y estilo simple y abierto, pero cuesta aceptarlo como grand cru classé. 85/100.

Château La Couspaude . Atípico, sobrehecho, bastante artificioso en mi opinión. Se le siente sobreconcentrado, extrañamente cálido, algo desequilibrado. No me extrañaría que bastantes colegas le den notas más altas, pero no lo veo recomendable. 83/100.

 

POMEROL.

Château Gazin . Gozosos aromas de arándanos, moras, anises y especias. Bellas redondeces en boca, que se desarrollan en una expresión de vino fino que deja un recuerdo duradero. Bello. 92/100.

Château Clinet . Bien arropado por el roble, el vino se abre con plenitud y finura. Es muy clásico, no se le aprecia ninguna sobre-extracción artificial tan común en esta añada. Tiene personalidad, algo que se agradece en los grandes vinos. 91/100.

Château Petit Village . Una buena sorpresa en esta añada no muy alegre, en un estilo seductor y sedoso, con final persistente y amplio. A beber en los próximos cinco años. 91/100.

Domaine de l'Eglise . Otro bello descubrimiento en el 2011, un vino que refleja fielmente un clima frío, pero guarda los mejores elementos, la frescura, el fruto ligeramente ácido, la expresión de elegante austeridad. Firmemente construido, creo que este vino mejorará en los próximos diez años. 91/100.

Château Lafleur-Pétrus . No muy abierto en nariz, el vino pasa probablemente por una fase cerrada. Se le aprecian los frutos negros de buena clase y la crianza en robles franceses, aunque hay alguna notita animal que deja perplejo. En boca es sustancioso sin dejar de ser amable, con un final persistente como se debe. Pero le falta ese algo de los grandes... 89/100.

Château Le Bon Pasteur . En el mejor estilo post-moderno, lleno de tostados y especia dulce, de fruto bien maduro, de taninos abundantes pero redonditos, de textura apretada pero aterciopelada. Quizás no muy cantor de terruños, pero muy disfrutable. 89/100.

Château Nenin . Aterciopelado, suave, muy atractivo en su frutosidad sensual, se bebe con mucho gusto. No le veo como vino de guarda, sino de goce próximo. 89/100.

Château Trotanoy . Otro de mis viejos amores que no dió la talla en esta cata. La nariz era un poco atípica, con algunos tonos húmedos que no tenían que estar ahí. En boca mejoraba mucho, en un estilo abierto y bien tramado de vino fino. Redondo. 88/100.

Château Beauregard . Tiene una calidez extraña a la añada, con fruto muy maduro y notable contenido alcohólico, pero se le quiere en vino placentero, sedoso y muy accesible. 88/100.

Clos René . Con bastante fruto bien maduro, algún toque floral con encanto. Vivo y sabroso en boca, bien tejido, aunque no muy duradero en el recuerdo. 88/100.

Château La Conseillante . Muy diferente a sus antecesores de las añadas precedentes, tan exuberantes ellos, este es vino de fruto tímido, no muy granado, que pasa con donosura pero sin alharacas. 86/100.

 

SAUTERNES y BARSAC.

Château d'Yquem . Un gran Yquem, ya magnífico en esta temprana edad. Único en su genuina expresión aromática, que convence en su integridad e intriga en los muchos matices que ofrece. Las notas mentoladas, de hojas secas complementan los tonos amielados, de cáscara de limón, de clavo y de tantas otras cosas que este vino conjunta. La magia última de Yquem está en su armonía, que invita a recibirlo pausadamente. Una cima del vino. 98/100.

Château Guiraud . Este vino me emociona. Es discreto en ataque, te invita a acercarte a conocerlo, pero no tiene prisa. Luego se ofrece con lenta majestuosidad y con una complejidad inusitada. Cada vez que lo pruebas, que lo recuerdas, sale un nuevo matiz. Bellísimo, uno de esos vinos de al menos una vez en la vida. 96/100.

Clos Haut Peyraguey . Una joya aromática, una gozosa conjunción compleja de aromas. El vino muestra su excelencia en boca, tan sutil siendo tan denso, con un posgusto interminable. Precioso. 96/100.

Château Suduiraut . Este vino es puro espectáculo para los sentidos. Tiene un fruto que se impone a todo, y eso que madera no le falta. En boca es superconcentrado, finamente granado, una enciclopedia de sabores. 95/100.

Château Climens . Muy marcado en el ataque por la botrytis, que le proporciona una intrigante complejidad. En boca es ya muy abierto, te inunda con una explosión de flores, fruto y miel, y termina con parsimoniosa majestad. 94/100.

Château de Rayne-Vigneau . Como una espuma de botrytis y especias, con esencias de limón y vainilla, se ofrece aunando poder y finura, con una acidez que lo hace fluido en boca. Saca en el posgusto aromas de la más pura sauvignon. 93/100.

Château Lafaurie-Peyraguey . De gran finura aromática, es sólido y profundo en boca, para terminar en uno de esos finales de cola de pavo real, como dicen los franceses en expresión bien inmediata para hablar de vinos amplios y coloridos. 93/100.

Château Rieussec . Este es vino más de sorbos que de tragos. Su concentración es increíble. Es de una complejidad barroca. Larguísimo. 93/100.

Château Coutet. De reconcentrada melosidad, con tonos almibarados apetitosos, su poder no va en detrimento de su sutilidad . Belleza en la boca. 92/100.

Château Doisy-Daëne . Uno se entretiene mucho tiempo en oler este vino, del puro placer sensorial que da. En boca es denso y elegante, quizás un poquito demasiado impresionante, pero de enorme calidad. La nariz es un escándalo. 92/100.

Château La Tour Blanche . Es a veces prodigioso conseguir que un vino con tanta densidad como éste conserve una expresión equilibrada y elegante, y que esa abundancia de materia se ordene en el recuerdo en un conjunto complejo y fino. 92/100.

Château Doisy-Védrines . Una bomba de fruto y mieles y flores y especias. Poderoso, casi acongojante. Bello ejemplo de vino en su expresión más ambiciosa. 91/100.

Château Broustet . Aromas de miel, almibares y fruto blanco. Placentero y acariciador en boca, largo en una expresión que huye de la complejidad. 89/100.

Château de Malle . La evidencia en mi opinión grosera del uso de barricas bien tostadas le quita estilo al vino, por otro lado más ambicioso que elegante, con una concentración enorme. 87/100.

Château Filho t. De evidente calidad, con mucho fruto bueno y mucha madera cara. Pero me parece que se les fue un poquito la mano, que al vino le falta un poco de armonía. Aunque gustará a muchos, seguro. 87/100.

Château de Myrat . Marcado por el roble nuevo que tapa el fruto, lo que da mucha rabia en estos vinos. En boca es rico, gustoso. Quizás se mejore con el tiempo, si la leña desaparece. 85/100.

 



FUENTE : http://elmundovino.elmundo.es/