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D.O. RIAS BAIXAS
Bodegas

D.O. RIAS BAIXAS

CLIMA Y SUELO DE LA D.O. RIAS BAIXAS


Clima de la zona

Próxima al límite del cultivo de la vid, la Denominación de Origen Rías Baixas está plenamente integrada en la gran región Atlántica cuya divisoria es el trazo de Wagner (Wagner P., 1976). Los vinos de la Denominación son, pues, vinos atlánticos.

En Invierno, las borrascas atlánticas del Oeste y del Sudoeste, con sus frentes cálidos, de aire frecuentemente tropical, traen fuertes precipitaciones y son las determinantes de unas temperaturas suaves y hasta cálidas, con diferencias día-noche muy poco marcadas. Las borrascas del Norte y Noroeste, menos frecuentes, alcanzan las zona ya debilitadas, aportando pocas lluvias. Solamente las invasiones de aire frío del Ártico, o los períodos en que los anticiclones desvían hacia el norte los frentes borrascosos, pueden provocar un descenso de las temperaturas nocturnas suficiente como para que se produzcan heladas.

Una idea de la suavidad del invierno nos la proporciona la temperatura media de Enero, el mes más frío del año, que oscila entre los 10 grados de A Guarda y los 9 grados de Frieira. En cuanto a las precipitaciones, la estación es verdaderamente muy lluviosa: 600 mm de los 1.600 mm de media anuales se recogen en invierno.

La Primavera es precoz y lluviosa. Los peligros de origen climático en esta estación son los daños de heladas y el corrimiento de flor. Los riesgos de heladas son nulos en el litoral y van creciendo a medida que nos desplazamos hacia el interior. Los daños por helada están muy condicionados por la orografía muy irregular propia de la D.O. Rías Baixas.

El anticiclón de las Azores se instala sobre el Atlántico occidental a principios de Verano, impidiendo el paso de las perturbaciones, que a lo sumo se deslizan por el borde norte de Galicia.

Las precipitaciones son poco frecuentes y poco abundantes y las temperaturas se mantienen suaves gracias al aire fresco, las tormentas de verano son raras y es bajo el riesgo de granizo. En esta estación se produce una importante sequía edáfica favorecida por el descenso de las precipitaciones, aumento de la temperatura y por unos suelos arenosos que facilitan la infiltración. Retirado el anticiclón, en Otoño las borrascas penetran una tras otra, en una estación de nuevo muy lluviosa.