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D.O. RIOJA
Bodegas

D.O. RIOJA

ESPECIAL: CONTROL DE CALIDAD


 

 

Control de Calidad Viticultura Vendimia Calificación Cosecha Control Bodega Documentos de Garantía

Control en el Mercado

 

Control de Calidad

Los vinos de Rioja están amparados por la Denominación de Origen más antigua de España, reconocida oficialmente en 1926. Desde 1991 ostenta la categoría máxima "Calificada", y es la única en nuestro país. Su Reglamento establece la demarcación de la zona de producción, las variedades de uva que pueden ser cultivadas, los rendimientos máximos permitidos, las técnicas de elaboración y crianza, etc. El Consejo Regulador, integrado por representantes de viticultores, bodegueros y Administración, es la entidad encargada de velar por el cumplimento de este Reglamento de la Denominación, con el objetivo de proteger la tipicidad y calidad de los vinos de Rioja.

Desde la producción a la comercialización, el Consejo Regulador mantiene un riguroso y eficaz sistema de control, tanto en lo que se refiere a la cantidad como a la calidad de los vinos protegidos. En este sentido, todos los vinos de Rioja han de someterse a un examen analítico y organoléptico que determina si el vino elaborado merece o no la Denominación de Origen Calificada. Los análisis se realizan en los laboratorios oficiales de las tres Comunidades Autónomas y las catas ciegas son efectuadas por un panel de viticultores y enólogos.

El control continúa durante el proceso de crianza hasta la comercialización, momento en que el Consejo entrega a las bodegas las correspondientes contraetiquetas o precintas que garantizan el origen, añanda y envejecimiento de los vinos. Tras más de medio siglo de trabajo, el Consejo Regulador de la D.O. Calificada Rioja posee unas magníficas instalaciones y personal especializado al frente de sus servicios técnicos, jurídicos, administrativos y de promoción.

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Viticultura

Tanto en la producción como en la elaboración de los vinos de Rioja, y siempre con el objetivo de optimizar la calidad, se aplica una normativa más rigurosa que la de otras zonas vitivinícolas, normativa cuyo cumplimiento garantiza con rigor el Consejo Regulador, lo cual transmite seguridad y confianza a los consumidores y ha sido determinante para alcanzar la posición preeminente que los vinos de Rioja ocupan en el mercado español.

Todos los aspectos relacionados con el cultivo de la vid están contemplados por el Reglamento de la Denominación, o por las normas emanadas desde el Consejo para su desarrollo, como la densidad de plantación, que será obligatoriamente de 2.850 cepas por hectárea como mínimo y de 4.000 cepas por hectárea como máximo, autorizándose exclusivamente las siete variedades tradicionales: tempranillo, garnacha, graciano, mazuelo, viura, malvasía y garnacha blanca. Todos y cada uno de los viñedos que integran la denominación deben figurar en los registros del Consejo con el nombre del propietario, término municipal, paraje, superficie, variedad, año de plantación y número de cepas.

Las prácticas de cultivo deben tender con carácter general a optimizar la calidad de las producciones, motivo por el cual el Consejo Regulador adopta cada campaña las medidas oportunas, en particular la regulación del riego en función de las condiciones ecológicas.

Los sistemas de poda también afectan al rendimiento y calidad de la uva, por lo que, en caso de utilizar el tradicional sistema en vaso y sus variantes, solo se autoriza una carga máxima de 12 yemas por cepa sobre un máximo de seis pulgares. Si la poda es en espaldera o conducida, en el sistema de doble cordón la carga máxima será de 12 yemas distribuidas en un máximo de seis pulgares, mientras que en el sistema de vara y pulgar la carga se distribuirá en una vara y uno o dos pulgares de dos yemas, con un máximo de 10 yemas por cepa. En ningún caso podrá superarse el límite máximo de 36.000 yemas por hectárea, salvo la excepción establecida para la variedad Garnacha, que será de 42.000 yemas por hectárea.

El Reglamento establece igualmente los límites de producción máximos autorizados por hectárea, límites situados por debajo de la media de las Denominaciones europeas más prestigiosas. Para las variedades tintas este límite es de 6.500 kgs. por hectárea y para las variedades blancas de 9.000 kgs. por hectárea. Cada año el Consejo Regulador emite un documento, llamado “cartilla del viticultor”, en el que aparecen detalladas las hectáreas de viñedo que posee el titular, de acuerdo con los datos que figuran en el “registro de viñedos” de la Denominación, así como la cantidad máxima de cosecha amparable. Este documento, provisto de talonarios, sirve durante la vendimia para controlar todas las operaciones de compraventa de uva.

El incumplimiento por parte de los viticultores de estas medidas relacionadas con las prácticas de cultivo del viñedo puede conllevar la pérdida del derecho al amparo por la Denominación de Origen de la producción obtenida.

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Vendimia

Las garantías de calidad y origen para los vinos de Rioja desde la vendimia.

La vendimia es uno de los momentos claves en que se aplica el completo sistema de control establecido por el Consejo para garantizar el origen y calidad de los vinos producidos en la Denominación. Durante el transcurso de la vendimia, los Servicios de Inspección del Consejo controlan los traslados de uvas, vigilan las zonas limítrofes de la Denominación, verifican la calidad de las uvas y coordinan a los más de 200 "auxiliares de vendimia" que el Consejo contrata expresamente para controlar el pesaje de toda la producción de uva en cada una de las básculas ubicadas en los centros de elaboración.

Para poder elaborar o vender uva con derecho al uso de la Denominación de Origen Calificada Rioja, los más de 18.000 titulares de viñedos actualmente existentes en Rioja deben poseer un documento acreditativo -"cartilla de viticultor"- en el que figuran la superficie de viñedo inscrito y el rendimiento máximo en Kgs. de uva que se le autoriza de acuerdo a lo establecido en el Reglamento, es decir, 6.500 kgs. por hectárea para las variedades tintas y 9.000 kgs. para las variedades blancas.

Además, el derecho al uso de la D. O. para la producción obtenida por cada viticultor está condicionado al cumplimiento previo de las prácticas de cultivo autorizadas y al pesaje de las uvas vendimiadas en presencia del vigilante del Consejo, lo cual permite garantizar el volumen real de cosecha obtenido en la Denominación. En toda bodega de elaboración, sea de cosechero, cooperativa o firma comercial, para cada partida de uva que entra en la misma, se extiende el correspondiente talón de pesada, individualizado por clase de uva, tinta o blanca, y por las localidades de procedencia de las mismas.

Toda bodega que desee elaborar vino tiene que comunicarlo al Consejo Regulador con antelación suficiente, indicando la fecha de iniciación o apertura de recogida de uvas, así como los puntos o lugares donde ésta se efectúe e incluso el horario de recepción, ya que toda la uva debe pesarse en presencia del vigilante del Consejo. Una vez finalizada la vendimia, las firmas comerciales elaboradoras, independientemente de la declaración de cosecha efectuada por el viticultor, remitirán al Consejo Regulador los talones justificativos de cada partida de uva adquirida, con la relación nominal de los vendedores y datos de cosecha.

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Calificación Cosecha

Las garantías de calidad del Rioja: calificación analítica y organoléptica de todos los vinos.

La puesta en marcha del Plan de Calificación de los vinos de Rioja en el año 1985, mucho antes de que la legislación obligara a ello, demuestra la preocupación de esta Denominación por la mejora de la calidad de sus vinos. Es indudable que la calificación previa de los vinos para tener derecho al uso de la Denominación de Origen Calificada Rioja ha influido de una manera importante en la mejora de las técnicas de elaboración y por lo tanto en la obtención de vinos de mayor calidad, objetivo primordial de la Denominación de Origen. En su mayoría, los parámetros analíticos determinantes de una correcta elaboración, como son el contenido en SO2 total, acidez volátil y azúcares reductores, están muy por debajo de los márgenes que permite la legislación vigente. Conseguido el objetivo de la mejora en la elaboración, que ha incidido directamente en el descenso de los vinos descalificados por examen analítico, el Consejo Regulador ha venido trabajando estos últimos años de una manera importante en la mejora de las características organolépticas, factor fundamental de diferenciación de la tipicidad y calidad de los vinos.

La calificación viene a ser un examen de ingreso que determina si el vino elaborado merece o no el amparo de la Denominación. El proceso de calificación de la cosecha se desarrolla entre el 1 de diciembre y el 31 de marzo. Más de 3.500 muestras, representativas del total de los vinos elaborados en la D. O. Calificada Rioja son tomadas por los técnicos del Consejo Regulador en los mismos depósitos donde el vino ha fermentado y analizadas en uno de los tres laboratorios oficiales de la Denominación (Estaciones Enológicas de Haro, Laguardia y Olite), a fin de determinar si sus componentes se ajustan a las exigencias del Reglamento de Rioja.

Seguidamente son los Comités de Calificación del Consejo quienes realizan el examen organoléptico de las muestras, valorando la tipicidad, color, limpidez, olor, sabor y calidad del vino. Es la fase decisiva del proceso de calificación, puesto que la cata constituye el mejor intrumento para determinar la calidad del vino, así como su personalidad diferenciada e inequívocamente riojana, efectuandose individualmente, sin comentarios previos, para evitar influencias mutuas entre los catadores. Los Comités de Calificación, en los que participan más de un centenar de expertos, actúan bajo la supervisión de un técnico del Consejo Regulador y están integrados por tres catadores: un cosechero-elaborador, un técnico de bodega y un miembro de la Asociación de Enólogos, quienes con absoluta independencia y criterios estrictamente profesionales evalúan el vino catado y su aptitud para que le sea reconocido o no el derecho a la Denominación de Origen Calificada Rioja.

Valoración global de la añada.

La rigurosa calificación de los vinos de Rioja proporciona un conocimiento muy concreto de la calidad de todos los vinos elaborados cada cosecha, lo cual supone una excelente base técnica para la evaluación global de la añada realizada por el Consejo Regulador. A diferencia de las calificaciones de cosecha emitidas por otras Denominaciones, basadas en la cata de una docena de muestras especialmente seleccionadas para la ocasión, el Consejo Regulador de Rioja se basa en los resultados del análisis químico y organoléptico de las muestras tomadas directamente en todas las bodegas elaboradoras, criterio sin duda mucho más objetivo. Como es sabido, esta valoración oficial de la añada se realiza sobre los vinos recién elaborados, por lo que "debe ser completada con referencias a su evolución en los vinos sometidos a proceso de crianza", valoración que el Consejo plasma en la "Carta de Añadas de Rioja".

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Control Bodega

Toda bodega que desee elaborar y comercializar vinos de Rioja debe figurar en los registros del Consejo Regulador y cumplir una serie de requisitos, como estar ubicada dentro del territorio de la Denominación de Origen y separada por vía pública de cualquier otro local destinado a vinos no amparados, ya que se exige dedicación exclusiva a los vinos de Rioja. Las instalaciones deben igualmente reunir características idóneas para la elaboración, crianza y embotellado.

Las bodegas están clasificadas en cuatro tipos diferentes: Cosecheros, cooperativas, almacenistas y criadores. Para ser bodega criadora es preciso disponer de un mínimo de 50 barricas de roble de 225 litros y de 22.500 litros de vino en existencias. El control del tiempo de envejecimiento, que dará derecho a utilizar uno u otro tipo de contraetiqueta, se efectúa mediante fichas en que figuran todos los movimientos que va efectuando el vino de cada cosecha dentro de la bodega hasta su salida al mercado (depósito, barrica, botella, etiquetado...), fichas que cada bodega entrega mensualmente al Consejo Regulador para su procesamiento informático, lo que permite un conocimiento exhaustivo de la situación de dicha bodega, sus existencias y comercialización de los diferentes tipos y categorías de vinos, etc., así como la situación del conjunto de la Denominación mediante la elaboración de diferentes estadísticas.

Los Servicios Técnicos del Consejo realizan inspecciones periódicas para aforar existencias por tipos de vino y añadas, número de barricas y botellas, contraetiquetas, etc., y contrastar así la veracidad de las declaraciones efectuadas por las bodegas. También se controlan los movimientos de vinos entre diferentes bodegas (ventas de cosecheros y cooperativas a criadores principalmente), que requieren las correspondientes autorizaciones, y se toman muestras de producto terminado para su examen analítico y de cata, tanto en las propias bodegas como en los puntos de venta del mercado nacional y exterior. Todas las etiquetas utilizadas por las bodegas en la comercialización de sus vinos, que han de ser previamente autorizadas por el Consejo, quien también debe expedir los certificaados de origen para la exportación a terceros países.

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Documentos de Garantía

Joven:

Vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características primarias de frescor y afrutado.

Vinos de Crianza:

Vinos como mínimo en su tercer año que han pasado un año como mínimo en barrica y algunos meses en botella. En vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es de 6 meses.

Vinos de Reserva:

Vinos seleccionados de las mejores añadas que por sus buenas características han envejecido durante 3 años, de los cuales uno como mínimo en barrica. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 2 años, de los cuales como mínimo 6 meses en barrica.

Vinos de Gran Reserva:

Vinos seleccionados de añadas excepcionales, que han permanecido como mínimo 2 años en barrica y 3 en botella. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 4 años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.

Contraetiquetas inimitables: nuevas garantías al consumidor.

El Consejo Regulador de la D.O. Ca. Rioja ha implantado un nuevo sistema de seguridad, pionero en el mundo del vino, con el objetivo de garantizar la autenticidad de las contraetiquetas y precintas de los vinos de Rioja. Se trata de un dispositivo (“Rioja Trustseal”) fabricado con tecnología óptica difractiva, que incorpora en una pequeña banda (7x22 mm.) de aspecto metalizado elementos del logotipo y la palabra Rioja. Gracias al brillo y nitidez extremos y a los efectos ópticos, el consumidor puede identificar, incluso en condiciones de poca luz, este diseño exclusivo para Rioja, comprobando por sí mismo la autenticidad del documento. Un sistema ya probado en los principales billetes europeos de curso legal y concebido por la empresa líder mundial en elementos de seguridad, que hará inimitables a las contraetiquetas y precintas de Rioja.

Las contraetiquetas y precintas de los vinos jóvenes de la cosecha 2000, así como de los vinos de crianza de la cosecha 1998, reservas del 97 y grandes reservas del 95 han sido las primeras en incorporar este sofisticado elemento de seguridad. Por tanto, las contraetiquetas vigentes hasta la fecha seguirán presentes en el mercado durante un tiempo en las añadas anteriores a las mencionadas para cada categoría de vino.

Pionera en la implantación del primer sello de garantía de origen en 1926 y de las primeras contraetiquetas de crianza en 1974, esta nueva “garantía de autenticidad” que Rioja ofrece a sus consumidores en todo el mundo se suma a las ya tradicionales de calidad, origen, añada y categoría de envejecimiento reflejadas en cada contraetiqueta.

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Control en el Mercado

Controles en el mercado: las garantías de calidad y origen de Rioja, más seguras que nunca.

Rioja es, probablemente, una de las Denominaciones de Origen del mundo que mayores garantías ofrece hoy al consumidor respecto al origen, añada, categoría y calidad de cada botella que lleve uno de los cuatro tipos de contraetiquetas o precintas otorgadas por el Consejo Regulador (genérica, crianza, reserva y gran reserva). Para alcanzar este objetivo de máximo aseguramiento, y como corresponde a su condición de única D.O. Calificada española, no solo se aplica una rigurosa normativa de control sobre la producción vitícola y la elaboración del vino, sino que incluso se amplía tal control a la fase de comercialización.

En general, los sistemas de control establecidos en las Denominaciones de Origen afectan a viticultores y bodegas ubicados en la zona protegida, sin que existan controles regulares en el mercado frente a posibles actuaciones ilícitas de agentes externos. Una de las medidas de control exclusivas de Rioja, que complementa su estricto control general, consiste precisamente en la toma mensual de muestras de vinos de Rioja en punto de venta, tanto en el mercado español como en el exterior. Las muestras son sometidas al examen de los Servicios Técnicos del Consejo, tanto desde el punto de vista de las características del producto, como de su etiquetado y de la autenticidad de los documentos de garantía que ostenten.

Actualmente, las tecnologías de última generación permiten al Consejo Regulador controlar la autenticidad de las "contraetiquetas de garantía" mediante la incorporación a las mismas de elementos de seguridad como el denominado “Rioja trustseal”, lo que facilita la prevención y detección de cualquier tipo de utilización ilegal de la marca Rioja, haciendo muy improbables tales prácticas.

Con el seguimiento sistemático del vino en sus mercados finales, único en nuestro país, la D.O.Ca. Rioja sigue en el lugar pionero que tradicionalmente ha mantenido en cuanto a ofrecer a los consumidores el más completo sistema de aseguramiento de la calidad, origen y envejecimiento de sus vinos protegidos.

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